
¿Sabías que los sistemas tradicionales para eliminar desechos pueden poner en riesgo la salud de tus pacientes?
Descubre cómo una tecnología innovadora puede marcar la diferencia en la prevención de infecciones y el cuidado del entorno hospitalario.
1. Los hechos: un sistema tradicional que pone en riesgo a los pacientes
Los sistemas tradicionales de eliminación de desechos reutilizables, como los lavachatas, pueden dejar suciedad fecal visible en hasta un 33% de los productos, según auditorías recientes. Esto genera un alto riesgo de infecciones asociadas a la atención sanitaria (IAAS), que provocan mortalidad significativa y pérdidas millonarias para los sistemas de salud. Entre las bacterias y virus más preocupantes que se pueden transmitir están:
• Enterococos Resistentes a la Vancomicina (VRE)
• Clostridioides difficile (C. difficile)
• Enterobacterales Resistentes a Carbapenem (CRE)
• Norovirus
2. El problema: infecciones, costos y tiempo perdido
Riesgo de infección cruzada:
Las fallas en los lavachatas no siempre son evidentes, por lo que la desinfección puede ser incompleta, aumentando la probabilidad de que cada paciente adquiera una IAAS.
Resistencia a los antibióticos:
La transmisión de bacterias resistentes como CRE, VRE y C. difficile complica los tratamientos, prolonga hospitalizaciones y aumenta la mortalidad.
Incremento en costos:
El uso de sistemas tradicionales implica gastos en químicos, agua, energía, y costos asociados al tratamiento de infecciones, que incluyen antibióticos, pruebas y cuidados adicionales. Los pacientes infectados pueden extender su hospitalización en promedio 9.7 días.
Tiempo perdido del personal de enfermería:
Las enfermeras deben cargar, descargar y revisar minuciosamente cada lavachatas, lo que consume tiempo valioso que podría dedicarse a la atención directa de los pacientes.
Inspecciones y validación continua:
Los servicios técnicos deben asegurar que los lavachatas funcionen correctamente, garantizando temperaturas adecuadas para eliminar bacterias y esporas.
Impacto ambiental:
Además de los residuos plásticos generados, el uso de químicos en estos procesos contamina el medio ambiente y contribuye a la contaminación de océanos.
3. La solución: tecnología que previene, simplifica y cuida
Prevención activa de infecciones:
Los sistemas desechables de un solo uso eliminan el riesgo de contagio entre pacientes. Además, algunos equipos incorporan superficies con agentes antimicrobianos —como recubrimientos con iones de plata— que inhiben el crecimiento bacteriano y refuerzan la seguridad del entorno clínico.
Eficiencia de costos y uso de recursos:
Estas soluciones pueden reducir hasta un 60% el consumo de agua y energía, y evitar los altos costos derivados del tratamiento de IAAS. Mientras una descarga de inodoro puede gastar entre 9 y 12 litros por uso, las maceradoras desechables procesan múltiples unidades con un menor consumo promedio.
Más tiempo para el cuidado:
Al no requerir manipulación ni inspección manual, el personal de enfermería puede dedicar más tiempo a lo que realmente importa: el paciente. Además, su tecnología sin contacto y sistema SmartFlow™ minimizan el mantenimiento.
Sustentabilidad real:
Los receptáculos utilizados son 100% biodegradables y se descomponen en solo 6 semanas, ayudando a reducir residuos plásticos sin comprometer la seguridad.
Prevenir infecciones no es solo cuidar a un paciente, es proteger a todos y a nuestro sistema de salud.
Fuentes: 1. World Health Organization. Patient Safety. Report on the Burden of Endemic Health Care-Associated Infection Worldwide, 2011. 2. Bryce E, Lamsdale A, Forrester L et al. Bedpan washer-disinfectors: An in-use evaluation of cleaning and disinfection. American Journal of Infection Control, Oct 2011; 39: 566-70. 3. World Health Organization. Patient Safety. Report on the Burden of Endemic Health Care-Associated Infection Worldwide, 2011. 4. The cost of Clostridium difficile infections. European Congress of Clinical Microbiology and Infectious Diseases (ECCMID), 2017. 5. Reducing Clostridium Difficile infection in acute care by using an improvement collaborative. Power M, Wigglesworth N et al, BMJ 2010; 341: c3359.
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