¿Sabías que 1 de cada 10 pacientes hospitalizados sufre una lesión por presión?

    ¿Sabías que 1 de cada 10 pacientes hospitalizados sufre una lesión por presión?

    Estas lesiones pueden prevenirse desde el primer día de hospitalización. Descubre 5 claves basadas en evidencia para reducir el riesgo y mejorar la atención.

    1 de Agosto, 2025
    Equipo Desarrollo Clínico LBF

    Las lesiones por presión siguen siendo una de las complicaciones más comunes —y evitables— en el entorno hospitalario. Según estudios internacionales, 1 de cada 10 pacientes hospitalizados desarrolla una lesión por presión, lo que no solo afecta su bienestar físico y emocional, sino que también incrementa significativamente la carga para el sistema de salud.

    En Chile, su prevalencia oscila entre un 10% y un 20%, siendo aún más altas en unidades críticas. Además, estas lesiones están asociadas a una mayor duración de hospitalización (en promedio 21,8 días), aumento en los costos y deterioro de la calidad de vida del paciente.

    La buena noticia es que la mayoría de estas lesiones pueden prevenirse con una estrategia integral, basada en evidencia y buenas prácticas clínicas.

    A continuación, te compartimos 5 claves esenciales para prevenirlas desde el ingreso hospitalario:

    5 claves para prevenir lesiones por presión

    1. Evaluar el riesgo desde el primer contacto

    El uso de escalas validadas como Braden o Norton permite identificar a los pacientes con mayor riesgo, para iniciar medidas preventivas tempranas.

    2. Implementar protocolos de cambio postural y movilización

    La inmovilidad prolongada es uno de los principales factores de riesgo. Los cambios de posición programados, el uso de dispositivos de alivio de presión y la movilización temprana son fundamentales.

    3. Proteger zonas de alto riesgo con medidas adecuadas

    Zonas como sacro, talones, codos y omóplatos requieren atención especial. La combinación de inspección frecuente, control del microclima y protección de la piel reduce el riesgo de daño tisular.

    4. Controlar factores contribuyentes

    Factores como la humedad, la fricción, el cizallamiento y condiciones como la desnutrición, diabetes o alteraciones vasculares, deben ser abordados activamente para evitar el desarrollo de lesiones.

    5. Educar al equipo clínico y al entorno del paciente

    La formación continua del personal de salud y la educación del paciente y su red de apoyo son clave para el éxito de cualquier estrategia preventiva.

    Las lesiones por presión no solo representan un desafío clínico, sino también ético y económico. Prevenirlas es una responsabilidad compartida que comienza con la evaluación temprana, la aplicación de protocolos actualizados y el trabajo colaborativo del equipo de salud.

    Porque cuidar la piel también es cuidar la vida.

    Fuentes: 1. Guías RNAO (2016); EPUAP/NPIAP/PPPIA (2019). 2. Guía de Prevención de Úlceras por Presión, NPUAP (2019). 3. Documento de consenso sobre la función de los apósitos en la prevención de LPP. 4. “Lesiones por presión: causas, prevención y tratamiento”. Revista Chilena de Enfermería, 2022. 5. Journal of Wound Care, 2016

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